De la casa invendible y de las peleas heredadas.

Esther tiene una casa que quiere vender. Es la casa donde vivían sus padres que ya no están.

La economía de Esther es muy escasa y necesita vender esa casa.

Nueve años después Esther sigue sin haber vendido la casa. Ha cambiado varias agencias inmobiliarias y rebajado mucho el precio pero aún así no consigue venderla.

Durante todos estos años Esther y su hermano Rubén viven en esa casa que al mismo tiempo intentan vender. Ella y su hermano tienen y siempre han tenido una muy mala relación. Se pelean, se insultan, se gritan, se faltan el respeto el uno a la otra todo el tiempo y de muchas maneras.

La economía de Esther sigue siendo muy carente y la necesidad de vender se hace cada año mayor.

Esther toma consciencia que ha heredado una historia que se repite: su padre y un tío hermano de él, se pelearon hasta la muerte sobre una parcela que cada uno consideraba suya por derecho. Hubo muy mala relación entre ellos, se pelearon, se insultaron, se gritaron y se faltaron el respeto entre hermanos de muchas maneras.

«¡Antes muerto que sin mi tierra!» decían.

Tres semanas después aparecen unos compradores. La casa se vende, el hermano de Esther se va a vivir muy lejos de ella y la rueda de su economía vuelve a funcionar.

¿Y tú que historia has heredado de tu familia?

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